“La pintora y el modelo
versus El pintor y la modelo”
Pinturas de Jesús Manuel Moreno
Inauguración viernes 8 de noviembre, 19.00 h
Arte Espacio Ronda Valencia
8 – 26 de noviembre, 2019
Horario de visitas: lunes a viernes, 11:00-13:00 y 17:30-20.00 h
 
La pintora y el modelo
ARTHUR A. GIMENEZ ENTREVISTA a JESÚS MANUEL MORENO con motivo de su exposición individual en Valencia, “La pintora y el modelo versus El pintor y la modelo”. Galería Arte Ronda, en noviembre de 2019
 
Arthur A. G.  ¿Por qué una serie sobre La pintora y el modelo?
Jesús Manuel. La idea se me ocurrió trabajando unas pinturas sobre el tema clásico del Pintor y la modelo. Pensé en que ahora esa relación podía venir invertida, como así es de hecho y creí que hacía falta visualizarlo.
 
A.A. ¿Qué relación cree que se entabla entre una pintora y su modelo?
JM. La relación puede ser la que ellos deseen, aunque yo los he pensado en todo momento en una relación profesional.
 
A.A. Cuando Picasso trabaja la serie El pintor y la modelo plantea una relación erótica entre ambos. ¿Pasa otro tanto en su serie?
JM. Cuando Picasso plantea su serie hay una relación implícita de poder, desde el pintor-patrón-amante que somete bajo su influencia a la modelo, a la manera clásica de la secretaria rendida a los pies de tantos jefes varones. Esta visión llega hasta Lucien Freud que se autorretrata con una modelo desnuda enganchada literalmente a su pierna. Hacer una trasposición al esquema de pintora-modelo varón, no hubiera sido veraz, porque la visión de una mujer sana (es decir, que no necesita imitar esquemas masculinos) sobre un hombre, es diferente a la visión que tenemos los hombres sobre las mujeres.
 
A.A ¿Se refiere a los prejuicios debidos a esquemas tradicionales?
JM. En parte. Pero también a una cuestión hormonal. De hecho, a la serie de La pintora y el modelo voy a contraponer otros cuadros míos sobre El pintor y la modelo, que son anteriores a la serie para esta exposición. En los cuadros del pintor con la modelo, se aprecia una mirada de asombro por parte del varón hacia el misterio que, para él, representa la mujer, aquí en su carnalidad y desnudez. Igual que hiciera Picasso, yo presento a ambos siempre desnudos, aunque, a diferencia de aquel, en mis pinturas no se tocan, mantienen una relación solamente visual.
A.A. En la serie La pintora y el modelo ¿no se aprecia esta mirada de misterio?
J.M. Bueno, el otro, es siempre un misterio para cada persona, al margen de su relación; incluso cuando la relación es más íntima, parece que el misterio se acrecienta, porque nunca llegamos a saber exactamente quién es el otro. Cuando una pintora se enfrenta profesionalmente a un hombre desnudo para pintarlo, surgen, de hecho, muchas sensaciones, a veces emotivas, tal vez relacionadas con la belleza, pero hay mucho más, muchas cosas que solo la imagen es capaz de reflejar. Cuando vemos desnudos femeninos pintados por hombres, descubrimos muchas más cosas que la belleza de la modelo; en cuadros como la Danae de Tiziano en El Prado, descubrimos un asombro, una admiración hacia la mujer, más allá de quien sea la representada.
 
A.A. ¿Tal vez un elemento erótico?
J.M. Mire, en la pintura tradicional de desnudo femenino, el pubis es disimulado, incluso la forma de los pezones suele acomodarse a la forma cónica del pecho. Aunque hay excepciones, evidentemente, los ha habido que han buscado una finalidad erótica para su pintura, incluso pornográfica. Pero en el Arte, con mayúsculas, el erotismo, se transforma en algo limpio, pero no explícito. Todos somos sexuados: somos hombre o mujer y eso lo llevamos siempre con nosotros. La mirada de un hombre hacia una mujer no es igual a la mirada de una mujer hacia un hombre, al menos que reproduzcamos esquemas que no nos son propios.
 
A.A. ¿Cómo ve su pintora a su modelo?
JM. Esto es lo que intento explicar con mis pinturas. Primero presupongo una mirada limpia para ambos, por eso van desnudos y no se avergüenzan. Cuando alguien posa desnudo ante un o una artista, se supone una mirada limpia. No se puede pintar a alguien desnudo tranquilamente si no se piensa en las formas plásticas, las líneas, los colores, etc. La novedad aquí, es que ahora, es una mujer la que observa a un hombre, algo ya habitual en el arte contemporáneo.
La pintora observa al varón con cierta admiración, pero es él quien espera y, ella la que dirige la acción: ordena cómo ha de posar, qué actitud debe tomar. Un buen modelo ha de estar relajado, algo normal en los modelos profesionales mientras posan. La pintora solo espera a que el modelo se desnude (La pintora y el modelo tras del biombo), si se retrasa, ya se lo encuentra desnudo (La pintora y el modelo que se toma una taza de café). La imagen de un modelo desnudo de espaldas y una pintora sentada que está esperándolo, nos trae a la memoria ideas desagradables; aquí es algo normal, nada raro pasa.
 
A.A. No entiendo bien a qué se refiere
J.M. Me refiero a que hay imágenes que, podrían interpretarse como los prolegómenos de una violación (La pintora anciana y el modelo de espaldas) y en cambio es una situación normal en un estudio de pintura.
 
A.A. ¿Qué reacciones espera del público?
J.M. Yo creo que van a ser muy positivas, pese a la sensación primera de extrañeza. De hecho, ya me han preguntado porqué la pintora ha de estar desnuda. Cuando la gente ve la serie de Picasso de El pintor y la modelo nadie pregunta porqué el pintor está desnudo. En mi serie surge una primera sensación de extrañeza, porque tradicionalmente la representada desnuda ha sido la mujer, incluso cuando una pintora ha realizado un desnudo.
 
A.A. ¿Qué relación ha entablado Jesús Manuel con la pintora y su modelo?
J.M. Bueno esto es ya metapintura, como un metalenguaje, porque estoy refiriéndome al hecho mismo de pintar. Pero además porque la pintora se transforma a la vez en modelo que yo pinto. Esto plantea una cuestión muy interesante, que es la del observador (en este caso observadora) observado. Respecto al modelo porque yo soy hombre y soy quien en realidad lo ha pintado, así que, no sé exactamente cómo lo hubiera pintado la pintora, esa que aparece en mi cuadro. Cuando represento a un pintor que observa a su modelo suelo identificarme, porque es mi propia experiencia la que intento reflejar. En cambio, no sé cómo se siente un hombre posando desnudo ante una mujer. El hecho mismo de verse un hombre desnudo ante una mujer desnuda que le va a ordenar cómo tiene que posar ya habla por sí mismo.
 
A.A. ¿Cómo consigue transitar por lugares todavía inéditos en la Pintura?
J.M. Los pintores mayores que yo, sobre todo a finales del siglo XX, se cansaron de decir que ya estaba todo dicho en la pintura. A mí, personalmente, me lo dijeron, al menos en dos ocasiones, pintores de renombre. Yo nunca les hice caso. Recuerdo que a uno de ellos le contesté: “Si yo creyera eso no pintaría”. Lo inédito en el Arte, no consiste en idear estrategias más o menos escenográficas, sino en mirar con los propios ojos lo que ocurre a tu alrededor, porque mucho de lo que ocurre a tu alrededor no ha ocurrido nunca antes, por lo tanto, si eres capaz de reflejarlo, ya tienes algo nuevo que decir.
 
A.A. ¿Quiere decir que basta con reflejar lo que se ve para ser original?.
J.M. Sí, pero reflejarlo con los ojos de cada cual, porque la realidad que está en el ambiente se transformará en diferentes visiones, según quien la refleje. No hay que tener miedo a que otros pintores reflejen las mismas cosas, eso ha ocurrido siempre. En el siglo XVII los pintores europeos reflejaban las mismas cosas, eran tremendamente parecidos. Ahora mismo hay muchos pintores que pintan figurativo dejando el fondo de sus obras en blanco, como hago yo. No pasa nada por eso, no dejo de ser original. En el arte gótico, todos los pintores dejaban el fondo dorado y no por eso eran menos originales los unos respecto de los otros.
 
A.A. ¿Se refiere a La Línea Blanca? Creía que era de su invención.
J.M. Posiblemente lo sea, como estilo. Como técnica fue empleada, primero que nadie, por los fotógrafos de las primeras décadas del siglo XX; luego en publicidad. Pero de esto me he dado cuenta después de varios años de trabajarla individualmente. En este nuevo estilo, que es internacional, hay tantos mensajes como artistas; hay quienes lo emplean como un estilo decorativo, aunque la mayoría estamos en la misma onda de mostrar la soledad del hombre contemporáneo.
 
A.A. ¿También están solos su pintora y su modelo?
J.M. Pues tal vez sí. La verdad es que, aunque vivas rodeado de gente y te sepas interrelacionar, lo cierto es que cuando uno se muere, se muere solo. Mientras tanto, hay una especie de espejismo que nos hace sentirnos acompañados. Claro que, en el mundo actual, esta realidad es cada vez más acuciante.
 
A.A ¿A qué cree que es debido?
J.M. Al individualismo atroz que se ha instalado en el mundo occidental, que es el que conozco. En las sociedades primitivas, la necesidad de ayudarse mutuamente es más apremiante, obliga más a la persona a ser persona y ver a los demás como una prolongación de uno mismo.
 
A.A. ¿Propone alguna solución?
J.M. Yo he conocido un mensaje que es el sermón de la montaña que cualquiera puede leer en los Evangelios. Allí hay una propuesta diametralmente opuesta al sentido animal de subsistencia del hombre (el poder del más fuerte) y que consiste en donarte al otro por encima de tus propios intereses. Invito a leerlo sin prejuicios en el evangelio de San Lucas capítulo 6, desde el versículo 20 al 49. A mí me cambió la vida.
 
Arte Ronda Valencia está en la calle Cronista Carreres 11, bajo izda. Valencia (Metro Alameda, Líneas 3, 5, 7 y 9)
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